Una crítica a «Un cuento de dos sistemas políticos» de Eric X. Li

Por Yasheng Huang

A inicios del actual año, el economista Yasheng Huang (ver su charla de 2011) discutió con Eric X. Li en las páginas de Foreign Affairs sobre un tema afín al de la charla de el día de hoy. El weblog le solicitó a Huang que ampliara su razonamiento en su de hoy charla con Li.

Piensa confundir las próximas 2 declaraciones de un médico de cáncer: 1) «Puedes fallecer de cáncer» y 2) «Deseo que mueras de cáncer». No es bien difícil ver una distingue tosca entre estas 2 afirmaciones. La primera afirmación es una predicción – dice que algo puede ocurrir dadas algunas condiciones (en un caso así la desaparición condicionada a tener cáncer). La segunda afirmación es una prioridad, un deseo, o bien un deseo de un planeta a su gusto especial.

¿Quién cometería un error tan rudimentario al confundir estos 2 géneros de afirmaciones? Muchas personas, introduciendo a Eric X. Li, en la charla de el día de hoy. La metanarrativa marxista horadada en la cabeza de Li – y la mía en mi niñez y juventud en los años 60 y 70 – es una declaración normativa. En el momento en que Marx llegó a sus ideas sobre la evolución de las sociedades humanas, no había un solo país en el planeta que se pareciese ni remotamente al sistema comunista que defendía. El sistema comunista que Marx tenía en cabeza no tenía propiedad privada ni de ningún género. El dinero asimismo se encontraba ausente en ese sistema. La versión marxista del comunismo jamás llegó a buen puerto y, muy probablemente, jamás lo va a hacer. Marx fundamentó su «predicción» en la deducción; sus sucesores lo hicieron imponiendo su deseo, forzado por el poder y la crueldad.

Eric X. Li: Una historia de 2 sistemas políticos

Por contra, la narración que aparentemente se le dio a Li en el momento en que era un «hippie de Berkeley» se apoya en la vivencia real de los temas humanos. Tuvimos cientos y cientos de años de vivencia con la democracia y cientos y cientos de países/años de transiciones democráticas y de gobierno. La afirmación de que los países hacen la transición a la democracia conforme se enriquecen es una afirmación efectiva, es una predicción fundamentada en datos. En la década de 1960, precisamente el 25 por ciento de todo el mundo era democrático; el día de hoy la proporción es del 63 por ciento. Hay considerablemente más casos de dictaduras en transición a la democracia que del revés. El resto de todo el mundo expresó precisamente su prioridad por la democracia. Como ha señalado Minxin Pei, de los 25 países con un PIB per cápita más prominente que el de China que no son libres o bien medianamente libres, 21 de se afirman con elementos naturales. Mas estas son salvedades que prueban la regla: los países se vuelven democráticos conforme se enriquecen. En la actualidad, ningún país clasificado como el más rico es un sistema autoritario de un solo partido. (Se puede decir que Singapur es un caso límite.) Le agrade o bien no a Li, todos semejan finalizar exactamente en el mismo sitio.

¿Son las democracias más corruptas? Li piensa que sí. Cita el índice de Transparencia En todo el mundo (TI) para respaldar su criterio. Los datos de TI detallan que China está mejor clasificada que muchas democracias. Es justo.

Siempre y en todo momento he planeado que hay un toque de ironía en la utilización de datos de transparencia para proteger un sistema político construido sobre la transparencia. Ironía aparte, tengamos presente que el índice de TI es un producto de un sistema político que Li desdeña tanto – la democracia (la democracia alemana para ser precisos). Esto resalta un punto básico: entendemos considerablemente más sobre la corrupción en las democracias que sobre la corrupción en los países déspotas pues las democracias son, por definición, más con transparencia y tienen más datos de transparencia. Más allá de que confío en las comparaciones de la corrupción entre los países democráticos, contrastar mecánicamente la corrupción en China con la de las democracias, como hizo Li reiteradamente, es esencialmente defectuoso. Su metodología confunde 2 efectos: qué transparente es un país y qué corrupto es un país. No digo que las democracias sean siempre más limpias que China; solo digo que la utilización que Li hace de los datos de TI no es la base para sacar conclusiones en ninguna de ámbas direcciones. La manera precisa de llegar a una conclusión sobre esta cuestión esto es que dado exactamente el mismo nivel de transparencia (y exactamente el mismo nivel de muchas otras cosas, incluyendo los capital), China es -o bien no- más corrupta que las democracias.

Yasheng Huang: ¿La democracia ahoga el desarrollo económico?

Un fácil ejemplo va a bastar para ilustrar esta iniciativa. En 2010, 2 hombres de negocios indios crearon un portal de internet llamado «Pagué un soborno». El sitio publica de manera anónima las situaciones en que los ciudadanos indios tuvieron que abonar un soborno. Para agosto de 2012 el sitio registró más de 20.000 demandas de corrupción. Ciertos hombres de negocios chinos trataron de llevar a cabo lo mismo: Hicieron I Made a Bribe y 522phone.com. Mas esos websites fueron cerrados de forma rápida por el gobierno chino. La conclusión precisa no es, como la lógica de Li sugeriría, que China es más limpia que la India pues tiene cero publicaciones de casos de corrupción al tiempo que la India tiene unos 20.000 casos de corrupción.

Con el debido respeto a la buena tarea de Transparencia En todo el mundo, sus datos son muy deficientes para conducir esta disparidad básica entre la percepción de la corrupción y la incidencia de la corrupción. Las democracias son más con transparencia – sobre sus virtudes y sus vicios – que los sistemas déspotas. Entendemos considerablemente más sobre la corrupción en la India, en parte por el hecho de que el sistema indio es más transparente, y tiene una clase de parlanchines estruendosos que no se preocupan retar y criticar al gobierno (y, en ciertos casos, meter una cámara de vídeo en una habitación de hotel para grabar la transferencia de dinero en efectivo a los políticos). Asimismo la corrupción de nivel inferior es más perceptible que la corrupción en la parte de arriba de la jerarquía política. El índice de TI es preferible para conocer la corrupción de un policía Barun en Chennai que la de un integrante del Politburó Bo Xilai de Chongqing. Estos causantes, no la corrupción en sí, probablemente expliquen la mayor parte de las disconformidades entre China y también India en concepto de clasificación de TI.

A Li le agrada apuntar, utilizando nuevamente los datos de TI, que países como Indonesia, Argentina y Filipinas son democracias y notoriamente corruptos. Comúnmente omite datos vitales de los hechos en el momento en que aborda este tema. Sí, estos países son democracias, en 2013, mas fueron regidos por dictadores militares malévolos a lo largo de décadas bastante antes que hiciesen la transición a la democracia. Fue la autocracia de estos países la que engendró y fermentó la corrupción. (¿Recuerdan los 3.000 pares de zapatos de la Sra. Marcos?) La corrupción es como el cáncer, metastásica y arraigada. Al paso que es con perfección legítimo criticar a las novedosas democracias por no eliminar la corrupción a tiempo, confundir las adversidades de tratar la corrupción arraigada con su causa subyacente es análogo a decir que un tolerante de cáncer tuvo su cáncer una vez que fue aceptado para la quimioterapia.

La liga mundial de los más espantosos criminales de corrupción forma parte de forma exclusiva a autócratas. Los tres primordiales delincuentes mandatarios en 2004, según un informe de TI, son Suharto, Marcos y Mobutu. Estos tres dictadores asaltaron un total de 50.000 millones de dólares americanos de su pueblo empobrecido. Las democracias no son inmunes a la corrupción, mas pienso que deben trabajar considerablemente más duro antes que logren lograr a estos autócratas.

Li tiene mucha fe en el sistema chino. Primero arguye que el sistema disfruta de un extenso acompañamiento entre la población china. Cita una encuesta del Financial Times que el 93 por ciento de los jóvenes chinos son optimistas sobre su futuro. He visto estos altos índices de aprobación utilizados por Li y otros como prueba de que el sistema chino es saludable y robusto, mas estoy desconcertado por qué razón Li debería detenerse en el 93 por ciento. ¿Por qué razón no ir más allá, al 100 por ciento? En un país sin independencia de expresión, solicitarle a la multitud que valore de forma directa el desempeño de los líderes es como solicitarle a la multitud que se someta a un examen de elección única. Las cantidades de la encuesta para Erich Honecker y Kim Jong-un avergonzarían a los líderes chinos.

(Permítanme asimismo prestar una nota de observación sobre de qué manera y de qué manera no usar los datos de las investigaciones chinas. He hecho muchas indagaciones de investigaciones en China, y siempre y en todo momento me siento humilde por lo bien difícil que es interpretar los desenlaces de las investigaciones. Además de las presiones políticas que tienden a encauzar las respuestas en una dirección cierta, otro inconveniente es que los encuestados chinos en ocasiones estiman que llevar a cabo una encuesta es afín a llevar a cabo un examen. Los exámenes chinos tienen respuestas estándar, y en ocasiones los encuestados chinos rellenan las investigaciones intentando de acertar cuál es la respuesta «estándar» en vez de expresar sus críticas. advertiría contra algún empleo ingenuo de los datos de las investigaciones chinas).

Li asimismo proclama la adaptabilidad del sistema político chino. Permítame refererir:

«En este momento, la mayor parte de los científicos políticos nos afirmarán que un sistema unipartidista es inherentemente inútil de coche-corregirse. No va a durar un largo tiempo pues no puede amoldarse. No obstante, estos son los hechos. En 64 años de regentar el país más grande de todo el mundo, la gama de políticas del partido fué más extensa que la de algún otro país en la memoria reciente, desde la colectivización extremista de la tierra hasta el Enorme Salto Adelante, pasando por la privatización de las tierras de cultivo, la Revolución Cultural, la reforma del mercado de Deng Xiaoping, y el sustituto Jiang Zemin dio el enorme paso político de abrir la afiliación al partido a hombres de negocios privados, algo inimaginable a lo largo del gobierno de Mao. Conque el partido se coche soluciona de forma bastante trágica».

En este momento imagínese enseñar la próxima narración festejando, afirmemos, la «adaptabilidad» rusa: Rusia, como país o bien como pueblo, es enormemente adaptable. La gama de sus «políticas fué más extensa que la de algún otro país en la memoria reciente», desde los gulags hasta el terror colorado de Stalin, entonces la colectivización, entonces la planificación central, entonces la glasnost y la perestroika, entonces la privatización, entonces el capitalismo de compinches, entonces la democracia antiliberal bajo Putin, algo inimaginable a lo largo del gobierno de Lenin. Conque el país «se coche soluciona de forma bastante trágica».

Permítanme ser claro y explícito – el razonamiento de Li sobre la adaptabilidad del Partido Comunista Chino (PCCh) es precisamente idéntico al que ofrecí sobre Rusia. La única distingue es que Li se refería a una organización política – el PCCh – y quiero decir que un estado soberano.

El público aplaude el alegato de Li, múltiples ocasiones en verdad. Dudo que si Li hubiese brindado esta analogía rusa la recepción podría haber sido tan cálida. La razón es bien simple: La audiencia está íntimamente familiarizada con el tumulto, la crueldad y el astronómico número de víctimas humanas del régimen soviético. Steven Pinker, en su libro «Los más destacados ángeles de nuestra naturaleza», cita los descubrimientos de otros investigadores de que el régimen soviético mató a 62 millones de sus ciudadanos. Sospecho que la palabra «corrección» infravalora un tanto la intensidad de la transformación del régimen asesino y genocida de Stalin en la problemática, luchadora mas sin embargo democrática Rusia de hoy.

No sé qué aprendió un hippie de Berkeley de su educación, mas en Cambridge, Massachusetts, donde recibí mi educación y donde soy instructor de profesión, aprendí – y enseño – todos y cada uno de los días que las expresiones tienen un concepto real. Para mí, la autocorrección supone por lo menos 2 cosas. Primero, una autocorrección es, bueno, una corrección por sí sola. Sí, las políticas de Mao fueron «corregidas» o bien aun revertidas por sus sucesores, como apunta Li, mas ¿exactamente en qué sentido es esto «una coche-corrección»? Las políticas completamente catastróficas de Mao persisten a lo largo de sus últimos días, aun mientras que el presidente yacía en estado vegetativo y su sustituto -que llegó al poder a través de un golpe virtual- solo se atrevió a cambiar las políticas de Mao una vez que su expiración física fuera segura. Si o sea un caso de coche-corrección, ¿qué es precisamente lo que no es una coche-corrección? Prácticamente todos los cambios de política que Li identificó en su charla fueron hechos por el sustituto de la persona que inició la política que se corrigió. (En bastantes casos, no por el sustituto inmediato.) Esta es una definición extraña de coche-corrección. ¿Forma una autocorrección en el momento en que los fallos matemáticos que dejé sin corregir en mi niñez en este momento son corregidos por mis hijos?

El segundo concepto de la autocorrección debe ver con las situaciones en las que se genera la corrección, no solo con la identidad de la persona que la efectúa. Una pequeña de diez años puede corregir su error ortográfico o bien matemático por intención propia, o bien podría haberlo hecho una vez que su profesora le diese varias bofetadas fuertes en el dorso de su mano izquierda. En las dos ocasiones la identidad del corrector es exactamente la misma – el estudiante de diez años – mas las situaciones de la corrección son muy dispares. Comunmente se asociaría la primera situación con la «autocorrección», la segunda con la coacción, la coerción o bien, como en un caso así, la crueldad. En otras expresiones, la autocorrección supone un nivel de voluntarismo de parte de la persona que hace la corrección, no forzado o bien coaccionado, no por carecer de otras elecciones que no sean llevar a cabo la corrección. El elemento de elección es un ingrediente escencial de la definición de autocorrección.

Permítanme proveer ciertos datos que faltan a quienes aplaudieron la caracterización de Li de los 64 años del sistema de partido único de China como uno de autocorrecciones en serie. Entre 1949 y 2012, hubo seis líderes primordiales del PCCh. De estos seis, 2 fueron forzados ásperamente y sin liturgias a dejar el poder (y entre los 2 fue despedido sin el debido desarrollo aun según los propios métodos del PCCh). Un tercer líder cayó del poder y fue puesto bajo detención domiciliario a lo largo de 15 años hasta su muerte. O sea 3 de 6 que no salieron del poder en los términos previstos. 2 de los sucesores de Maoin fallecieron en el trabajo, uno en un candente incidente aéreo en el momento en que trató de huír a la Unión Soviética y el otro torturado hasta la desaparición y sepultado con un nombre falso. ¿Menté que se estimaba que 30 miles de individuos habían fallecido por el garrafal Enorme Salto Adelante de Mao, y probablemente miles de individuos fallecieron por la crueldad de la Revolución Cultural? Además de esto, ¿sabe que Mao no solo persiste sino hace más rápido sus políticas de Enorme Salto Adelante una vez que la prueba de la extensión de la hambruna se realizó visible?

Li llama a los cambios de política tras estos desgarradores tumultos «coche-rectificaciónes». Su razonamiento es que una entidad llamada el PCCh, mas no nadie más, ingresó estos cambios de política. Primeramente, ¿no posee eso algo que ver con visto que a nadie más se le dejó la posibilidad de llevar a cabo esos cambios de política? Seguidamente, esta fijación en quién logró los cambios de política en vez de en las situaciones en las que se hicieron los cambios de política es indudablemente problemática. Extendamos un tanto más la lógica de Li. ¿Deberíamos reelaborar el Movimiento de Independencia Americano como una coche-corrección de los británicos? ¿O bien quizás la cesión de la autoridad imperial británica sobre la India como otro acto de coche-corrección británico? ¿Deberíamos re-etiquetar la rendición de Japón para finiquitar la Segunda Guerra Mundial como una coche-corrección de parte de los nipones? Sí, se publicaron 2 bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki y todo eso, mas ¿no firmaron los representantes del emperador Hirohito el Instrumento de Rendición Japonés en el acorazado USS Missouri?

Para un martillo, todo es un clavo. Li ve los males de las democracias en todas y cada una partes – crisis financieras en Europa y los USA, política monetaria y corrupción. Estoy en concordancia en que la política monetaria en América es un enorme inconveniente y que hace que el sistema sea totalmente disfuncional. Mas seamos clarísimos sobre de qué manera y por qué razón la política monetaria es disfuncional. Es disfuncional exactamente por el hecho de que es esencialmente antitética a la democracia. La política monetaria es una perversión de la democracia. Mina y también inutiliza un pilar canónico de la democracia: un individuo, un voto. Para ser como resulta lógico consistente, Li debería festejar la política del dinero pues mueve a los USA en la dirección de la manera déspota de la política de la que está tan enamorado.

Esto puede ser una revelación deslumbrante para Li, mas las democracias de EE.UU. y Europa no patentaron la crisis financiera. Varios regímenes déspotas vivieron crisis financieras y económicas desastrosas. Piensa en Indonesia en 1997 y en los múltiples regímenes de junta en América Latina en los años setenta y ochenta. Los únicos regímenes déspotas que no padecen una crisis financiera explícita son las economías de planificación con una central, como Rumania y Alemania Oriental. Mas esto hay que completamente a que no cumplieron una condición mínima para tener una crisis financiera: tener un sistema de finanzas. Las secuelas de este defecto son bien conocidas: en vez de fuertes avatares cíclicos, estos países generaron estancamientos económicos a la larga. A un capitalista de peligro no le iría bien en ese sistema.

Li asegura que ha estudiado la aptitud de las democracias para sugerir desempeño. Por lo menos en su alegato, la prueba de que lo hizo no es convincente. No hay pruebas de que los países paguen un coste económico por ser democráticos. (Asimismo es esencial apuntar que no hay pruebas globales contundentes de que las democracias superen siempre a las autocracias en el desarrollo económico. Ciertas sí y otras no. La conclusión es caso por caso). Mas en las áreas de servicios públicos, la prueba está en pos de las democracias. 2 académicos, David Lake y Matthew Baum, detallan que las democracias son superiores a los países déspotas en la prestación de servicios públicos, como la salud y la educación. No solo las democracias establecidas hacen un mejor trabajo; los países que hicieron la transición a la democracia vivieron una optimización instantánea en la provisión de estos servicios públicos, y los países que volvieron al autoritarismo típicamente padecieron un retroceso.

Li culpa del bajo desarrollo en Europa y en los USA a la democracia. Puedo comprender por qué razón tiene este criterio, por el hecho de que es un error común que comúnmente cometen los observadores eventuales – China está medrando al 8 o bien 9 por ciento y los EE.UU. están medrando al 1 o bien 2 por ciento . está confundiendo un efecto matemático de menor desarrollo gracias a la alta base con un efecto político de las democracias que eliminan el desarrollo. Gracias a que los países democráticos son típicamente más ricos y tienen un PIB per cápita considerablemente más prominente, es considerablemente más bien difícil que medren al mismo ritmo que los países pobres -y déspotas- con un nivel más bajo de PIB per cápita. Permítanme llevar a cabo una analogía. Un niño de 15 años probablemente tiene más posibilidades de ir a conocer una película o bien salir con sus amigos por su cuenta que un niño de diez años, por el hecho de que es más grande y más maduro. Asimismo probablemente no se expanda tan veloz como un niño de diez años por el hecho de que está más cerca de la meseta de la altura humana. Sería imbécil asegurar, como lo logró la lógica de Li, que el chaval de 15 años medra más lentamente por el hecho de que va al cine solo.

Li tiene clarísimo que no le agrada la democracia, más que las razones por las cuales no le agrada la democracia. Li repudia la democracia por causas culturales. En su alegato, asegura que la democracia es un criterio extraño para la civilización china. Este criterio es prácticamente entretenido, si no fuese por sus implicaciones. La última vez que lo verifiqué, el capital de peligro es un criterio extranjero mas eso aparentemente no ha impedido a Li entrenar y progresar desde . (¿Y alardeo que «Eric» es de origen extranjero? Es posible que me confunda en esto.) Por contra, ¿insistiría Li en adherirse a todos los preceptos de la civilización y tradición china? ¿Li se opondría a abolir la práctica de atar los pies de las mujeres chinas?

El fácil hecho es que los chinos ahora han recibido varios conceptos y prácticas extranjeras. (Solo un recordatorio: el marxismo para los chinos es tan occidental como Adam Smith.) Es un enfrentamiento con perfección legítimo sobre qué ideas y prácticas extranjeras debe admitir, adoptar o bien amoldar China, mas este enfrentamiento es sobre qué ideas debe adoptar China, no si China debe adoptar alguna iniciativa y práctica extranjera en lo más mínimo.

Si la cuestión es sobre qué ideas o bien qué prácticas adoptar o bien negar, entonces, en contraste a Li, no me siento suficientemente confiado para entender precisamente qué ideas y prácticas extranjeras 1.300 millones de chinos desean adoptar o bien desean negar. Un razonamiento cultural contra la democracia no conduce como es lógico a que la democracia no esté al alcance de los chinos, sino más bien a que nuestro pueblo chino decida los méritos o bien los deméritos de la democracia. Además de esto, si los propios chinos rechazan la democracia por sí mismos, ¿no es redundante gastar gigantes elementos para batallar y eliminar la democracia? ¿No hay mejores maneras de gastar este dinero?

Hasta la actualidad este enfrentamiento no se ha producido en China, por el hecho de que tener este enfrentamiento primeramente necesita alguna democracia. Mas ocurrió en otros ámbitos chinos, y el resultado de esos debates es que no hay nada esencialmente incompatible entre la civilización y la democracia chinas. Hong Kong, si bien no posee un sistema democrático electoral, tiene independencia de prensa y estado de derecho, y no hay pruebas de que el sitio haya caído en el caos y la anarquía. Hoy día, Taiwán tiene una democracia vibrante, y varios pasajeros del conjunto de naciones a Taiwán comúnmente se maravillan de que la sociedad taiwanesa no solo es democrática sino asimismo se adhiere considerablemente más a las tradiciones chinas que la China continental. (Siempre y en todo momento he considerado que quienes piensan que la democracia y la civilización china son incompatibles son incondicionales de cerca de la independencia de Taiwán. Excluyen a los taiwaneses como chinos).

En verdad, nuestro Li ha recibido bastantes reformas políticas que comunmente se piensan «occidentales». Las ONG están bien e inclusive algo de independencia de prensa está bien. Asimismo apoya una democracia intrapartidaria. Todos estos son pasos prudentes para llevar a cabo el sistema chino más democrático que el sistema maoísta, y estoy en pos de . La diferencia radica en que veo la independencia de voto y la rivalidad multipartidaria como extensiones naturales y lógicas de estas reformas iniciales, al paso que Li dibuja una línea clarísima en la arena entre las reformas políticas que han ocurrido y las potenciales reformas políticas que ciertos de hemos adelantado. Por más que lo intente, no veo ninguna distingue de principio entre estas reformas parciales y las reformas más terminadas que engloban la democracia.

Hay una manera muy curiosa en que Li se enfrenta a la democracia: Se enfrenta a varios de los mecanismos de la democracia. Particularmente, tiene algo en oposición a la votación. Mas el inconveniente es que votar es sencillamente una manera de llevar a cabo la práctica de la democracia, e inclusive Li apoya algo de democracia. Por poner un ejemplo, está en pos de la democracia intrapartidaria. Bien, asimismo; mas ¿de qué forma se incorpora la democracia intrapartidaria sin votar? O sea un tanto como elogiar el tenis como deporte mas condenando la utilización de una raqueta para jugarlo.

Li no ha entregado un razonamiento congruente y lógico para sus situaciones sobre la democracia. Sospecho, si bien no tengo ninguna prueba directa, que hay un modus operandi fácil: aprobar las reformas que el PCCh ha aprobado y ponerse en contra a las reformas a las que se ha contrario el PCCh. Esto está bien en relación a la posición, mas no es un razonamiento de principios de nada.

Mencionado lo anterior, pienso que es con perfección saludable y, en verdad, fundamental tener un enfrentamiento estricto sobre la democracia, mas ese enfrentamiento debe fundamentarse en datos, hechos, lógica y razonamiento. Con este método, la charla de Li no empieza ese enfrentamiento.

En este aspecto, no obstante, la democracia y la autocracia no son simétricas. En una democracia, tenemos la posibilidad de discutir y retar tanto a la democracia como a la autocracia, como lo logró Li en el momento en que derribó a George W. Bush (lo que me agradó bastante) y como lo hago aquí. Mas los que están en una autocracia solo tienen la posibilidad de retar a la democracia. (Brezhnev, siendo informado de que había participantes de la manifestación que chillaban «Abajo Reagan» en frente de la Casa Blanca y que el gobierno de EE.UU. no podía hacerles nada, según se comunica, le ha dicho a Reagan: «Hay gente que chilla ‘Abajo Reagan’ en la Plaza Roja y no les hago nada»). No tengo inconvenientes con la multitud que reta a la multitud en el poder y es incrédula sobre la democracia. En verdad, la aptitud de llevarlo a cabo en una democracia es la fuerza misma de la democracia, y una fuente escencial de avance humano. Copérnico fue Copérnico pues se volcó, no por el hecho de que recreó la astronomía ptolemaica. Mas por exactamente el mismo método, tengo inconvenientes con la multitud que no ve el mérito de prolongar exactamente la misma independencia que tienen a esos que en la actualidad no la tienen.

Como Li, no me agrada el tono mesiánico que ciertos han invocado para respaldar la democracia. acompañamiento la democracia por causas pragmáticas. El beneficio más esencial de la democracia es su aptitud para domesticar la crueldad. En «Los más destacados ángeles de nuestra naturaleza», Pinker dio estas espectaculares estadísticas: A lo largo del siglo XX, los regímenes totalitarios fueron causantes de 138 millones de muertes, de las que 110 millones sucedieron en países marxistas. Los regímenes déspotas provocaron otros 28 millones de muertes. Las democracias mataron a 2 millones, eminentemente en sus colonias, tal como con bloqueos de comestibles y bombardeos de civiles a lo largo de las guerras. Las democracias, como apunta Pinker, tienen inconvenientes aun para realizar a asesinos en serie. Las democracias, argumentó Pinker, tienen «una confusión de limitaciones institucionales, con lo que un líder no puede sencillamente movilizar ejércitos y milicias a su antojo para alcanzar por el país y comenzar a matar a un elevado número de ciudadanos».

Opuestamente a eso que aparentemente le afirmaron en el momento en que era un hippie de Berkeley, la iniciativa de la democracia no es que lleve a un nirvana sino puede contribuir a impedir un infierno. La democracia tiene bastantes, varios inconvenientes. Esta función de seguro de la democracia, de atenuar los catastrofes, es comúnmente olvidada o bien tomada por sorpresa, mas es la razón más esencial por la que la democracia es mayor a algún otro sistema político inventado hasta la actualidad por los humanos. Quizás cualquier día haya un sistema mejor que la democracia, mas el sistema político chino, en la versión de Li, no es uno.

Yasheng Huang es instructor de economía política y administración en todo el mundo en la Escuela de Administración Sloan del MIT y es el principal creador del laboratorio de China y del laboratorio de la India en el MIT Sloan. Sus escritos han aparecido en The Guardian, Foreign Policy, Forbes y, más últimamente, en Foreign Affairs, donde se enredó con Eric X. Li en un tema afín. En 2011, Huang charló en Global sobre la democracia y el desarrollo en China y también India.

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